26 julio 2011

Toda América dice: Feliz día del padre URUGUAY!

Qué día tan hermoso para todos los padres uruguayos. Para todos los uruguayos de todas las épocas y en todos los rincones del mundo. Sin lugar a duda. Una larga y dulce fiesta ver en cada hogar, en cada auto, en cada niño, una banderita uruguaya. Y una alegre emoción comprobar cuantos compatriotas invadieron Buenos Aires con su desfachatez celeste. Nadie subestimaba a Paraguay, pero ya éramos campeones de la vida.
Un país tan chiquito "copaba" la capital porteña, sede de América, para ir por el cetro continental. Y no importó si era por barco, avión, ómnibus, dedo o chalana, no importó el papelón de las entradas, ni la reventa, ni la falsificación, los uruguayos llenamos el Monumental. Y cantamos el Himno a viva voz. Con toda el alma.
Y aquí, en cada familia, en cada bar, en cada lugar público, puñados de uruguayos abrazados, llorando de emoción, en cada rincón del país. Y si uno entra a las redes, cientos, miles de compatriotas participando desde el resto del mundo, orgullosos, desesperados por formar parte de este día inolvidable.
Unas 5.000 personas, de toda edad y condición, acudieron a la céntrica explanada de la Intendencia de Montevideo para ver el partido en una pantalla gigante y desde allí siguieron atentamente el encuentro y festejaron desenfrenadamente los goles de Diego Forlán y Luis Suárez que le dieron la victoria a la celeste ante el combinado de Paraguay. "Volveremos a ser campeones como la primera vez", coreaba la gente entre innumerables banderas uruguayas, ruido de petardos, bengalas.
La tensión previa al encuentro pronto se fue diluyendo mientras la gente comprobaba la superioridad de los suyos ante el cuadro paraguayo.
El primer gol de los celestes, a cargo de Luis Suárez, conmovió los cimientos de esta pequeña nación algo más de tres millones de habitantes y famosa por su estoicismo y desató los festejos y las lenguas de los aficionados, antes reticentes a comentar los incidentes del juego.
"Está claro que Uruguay es el mejor de América. Quince copas, estamos por encima de Argentina y además siempre les ganamos en su casa", comentó jocoso a Efe el joven Damián García, cerveza en mano y con una amplia sonrisa en su rostro pintado con los colores blanco y azul de su bandera.
El júbilo y la alegría fueron subiendo según pasaban los minutos, hasta que el tercer gol de los celestes a cargo de Forlán, cerca del final del encuentro, disparó los cánticos y los bailes en toda la Avenida 18 de Julio, la principal calle de la capital que en cuestión de segundo se llenó de entusiasmados aficionados que ya no sabían como festejar un nuevo éxito del fútbol uruguayo.
Merecido, por lo hecho en esta Copa pero por todo lo que viene del Mundial de Sudáfrica. Ganamos en forma inobjetable. Jugando, metiendo, siendo un grupo compacto, sólido, solidario, de pierna fuerte y leal.
Todos los uruguayos estamos orgullosos de estos muchachos. Por lo que lograron, pero más por cómo lo han logrado. Por la forma en que ante los demás son uruguayos. Sintiendo la patria, la Celeste, metiendo con alma y vida, siendo muy buenos compañeros entre ellos.
Son un ejemplo para lo más preciado que tenemos y también lo que más nos preocupa: nuestros jóvenes. Que pueden ver en ellos a muchachos de su edad, de su barrio, de su pueblo, que han sabido triunfar en el mundo por su propio esfuerzo y capacidad.
Ejemplo de que se puede. Se puede, se puede, se puede. Y que si seguimos intentándolo todos juntos vamos a tener más prosperidad y menos miseria.
Para esa lucha de todos los días, este triunfo es como el aire puro, la tierra pura, el cielo puro, que todavía tenemos el privilegio de tener. Estos muchachos también le han dado un buen ejemplo a toda América.
Se puede hacer mucha plata y ser famosos en el primer mundo. Pero no por ello tenés que dejar de ser del tercer mundo, de tu patria, de tu gente, tus valores, tus sentimientos, tus costumbres.
Y que lejos de "cambiar" sienten como nadie defender la Selección, sienten honor y orgullo de hacerlo, sienten agradecimiento a su patria, a su gente y se emocionan hasta las lágrimas al hacerlo.
Gracias por ese ejemplo. Gracias por este día inolvidable. Gracias por invadir de alegrías nuestros hogares. 
Gracias por hacernos recordar que vivimos en un país maravilloso, con gente sencilla, que vive intensamente sus sentimientos.
Gracias por impulsar bien fuerte nuestra esperanza "igual que serpentina que vuela por llegar."
¿No podríamos vivir de nuevo todo el día de ayer? Incluidos los regalos, besos y abrazos para cada padre. Lo que sí podemos es compartir algunos de los retratos de una jornada inolvidable, captados por nuestros fotógrafos aquí y allá.

Sintesis del partido:
Estadio: Antonio Vespucio Alberti Monumental
Asistencia: 70.000 personas
Arbitro: Savio Fagundes
Asistentes:

Uruguay: Fernando Muslera; Maxi Pereira, Diego Lugano, Sebastián Coates y Martín Cáceres; Diego Pérez, Arévalo Ríos, Alvaro González y Alvaro Pereira; Diego Forlán y Luis Suárez. DT.: Óscar Washington Tabárez.

Paraguay: Justo Villar; Darío Verón, Alcaraz, Paulo Da Silva y Marecos; Barreto o Vera, Ortigoza, Cristian Riveros y Estigarribia o Hernán Pérez; Lucas Barrios y Nelson Haedo Valdez. DT.: Gerardo Martino.

*Cronica por Jorge Pasculli para el Diario La República.

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