04 julio 2011

Hoy es el cumpleaños de Don Alfredo Di Stéfano

Nació el 4 de junio de 1926 en Buenos Aires. Hijo del emigrante italiano del mismo nombre y de la emigrante francesa Eulalia Lauhle, vivió sus primeros años en la barriada bonaerense de Barracas. Trabajó durante algún tiempo en el negocio agrícola y ganadero que la familia poseía a 65 kilómetros de Buenos Aires.

De pequeño recuerda que en la escuela dibujaba bien, pero el fútbol se cruzó muy pronto en su vida. Era tal la pasión que sentía por este deporte, que aceptó hacer la primera comunión sólo por poder seguir practicándolo: "Cuando terminaba mis clases me iba a jugar a la pelota a un sitio que estaba junto al colegio de la Misericordia. En muchas ocasiones el balón iba a parar ahí dentro, y un día salió una monjita y me dijo: `O haces la Comunión o no te devuelvo la pelota'. Y la hice, vaya si la hice. Hasta mi madre se sorprendió, porque jamás había mostrado interés por recibirla. La monjita tendría por aquel entonces 20 o 21 años, y pasado mucho tiempo tuve ocasión de saludarla. Tendría entonces 70 años y el encuentro fue muy emotivo: había seguido mi carrera y me había visto triunfar en el fútbol".

En 1939, con trece años y tras pasar una prueba, ingresa en el equipo infantil del River Plate, donde comenzó a gestar su leyenda.

DEBUT CON RIVER PLATE


Debutó en Primera con River a los 19 años ante Huracán, el 15 de julio de 1945. Alfredo Di Stéfano apareció en la Primera de River y jugó algunos partidos -el titular en el puesto era Adolfo Pedernera, el conductor de aquella Máquina que hizo historia- y a fin de año lo cedieron a préstamo a Huracán.


 SU PASO POR HURACAN


Huracán, tenía como estrella a Tucho Méndez. A Di Stéfano le costó amoldarse al juego de su nuevo equipo. Recibía la pelota, amagaba pasársela a Tucho Méndez y, en lugar de tirarla, la pisaba. Tucho -que se había consagrado en el Sudamericano del '45 en Chile- picaba una y otra vez, hasta que se cansó, se acercó a Di Stéfano y le recriminó: "Pibe, no jugués con mi salud. Si amagás, dámela. ¿Qué querés? ¿Que se me piquen los pulmones?".


REGRESO A RIVER PLATE

Posteriormente regresó a River para permanecer dos años más. En las filas del conjunto de la ‘banda roja’ Alfredo vivió la última etapa de la recordada ‘Máquina de River’ compuesta por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau . Fue en 1947 cuando de la misma sólo quedaban Moreno, Loustau y Labruna, que dejaron en esa temporada otra delantera para la historia, la formada por: Reyes, Moreno, Di Stéfano, Labruna y Loustau. Todo ello en una temporada en la que Alfredo Di Stéfano anotó 27 goles y llevó en volandas a River hacia el título.

SU MARCHA A MILLONARIOS

En ese momento el fútbol argentino y en concreto River, pese a que llenaba siempre el estadio no pasaba por su mejor momento económico y Di Stéfano fue uno más de aquellos futbolistas que escucharon los ‘cantos de sirena’ procedentes del fútbol colombiano, el auténtico ‘Dorado’ de aquella época para el futbolista, donde los sueldos eran una gran tentación para cualquier jugador. Alfredo decidió acercarse al despacho del pro entonces presidente de River ‘Gordo’ Liberti, al que le hizo ver que quería un aumento de sueldo. El presidente le recibió pero le despachó con evasivas, algo que no gustó nada a Di Stéfano, que tomó la decisión de ser uno de esos futbolistas dispuestos a ir a la huelga que vivió el fútbol argentino en 1948.

En agosto de 1949 y tras la huelga de futbolistas de 1948, Di Stéfano se traslada a Colombia, donde los clubes que formaban parte de la Asociación Colombiana de fútbol habían comenzado a reclutar a grandes estrellas. Y es que el fútbol colombiano se había separado de la FIFA y acogía a todos aquellos jugadores disidentes que quisieran seguir jugando al fútbol con la única condición de que fueran grandes estrellas.

Estos fueron los casos de Néstor Rossi, Adolfo Pedernera y entre otros el de nuestro hombre, Alfredo Di Stéfano, al que por entonces se le conocía con el sobrenombre de “Pibe” Milenita. Fue así como con la gestión de "cacho" Aldabe, de Mauro Mortola, y de los directivos, a finales de mayo de 1948, Millonarios de Bogotá consiguió hacerse con el fichaje del "maestro" Adolfo Pedernera.

Un legendario futbolista que sería decisivo para la posterior llegada de Alfredo Di Stéfano "la saeta rubia", y de Néstor Raúl Rossi, ambos de River Plate y los mejores jugadores de Argentina en esa época.

EL GRANDIOSO BALLET AZUL

A partir de aquí Millonarios comienza a ensamblar y a gestar el que sería gran "Ballet Azul", que deleitaría a los aficionados colombianos y llamaría la atención de medio mundo. La impresionante delantera azul consigue su primera estrella y dejan para la historia la impresionante cifra de 103 goles a favor y 35 en contra.

Al año siguiente, 1950, se hace cargo del equipo como entrenador/jugador, Adolfo Pedernera, y se incorporan al club Julio Cozzi, arquero argentino, Raúl Pini, el paraguayo Julio César Ramírez y el uruguayo Victor Bruno Lattuada. Millonarios no consigue el título, pero sigue en la línea ascendente que le llevaría a ser aquel gran "Ballet Azul" que maravilló en 1951.

Precisamente en este año de 1951, el equipo colombiano firma una de las etapas más gloriosas de la historia del fútbol. A la ya extraordinaria plantilla millonaria se incorporan Hugo Reyes, ex River Plate, Antonio "maestrico" Báez, y Reynaldo Mourin, conformando un equipo de auténtico lujo que arrasaría en el Campeonato colombiano, conseguiría su segunda estrella y daría una lección de fútbol arte en cada partido.

Deslumbraron en todas y cada una de las giras que realizaron, parecían magos e ilusionistas con un balón en los pies. En Bolivia abrumaron por su calidad, en Argentina ante San Lorenzo y Racing apabullaron con su fútbol 'ultraofensivo' y se hicieron acreedores del mítico apodo con el que pasaron a la historia; el desaparecido locutor, Carlos Arturo Rueda lo denominaba el "ballet azul".

Por último para coronar la hazaña y adquirir fama mundial, recibieron la invitación del Real Madrid para jugar en Europa, y el conjunto colombiano se convirtió en el mejor embajador que jamás haya tenido Colombia en la historia del balompié.

Aquel "Ballet Azul" maravilló a media Europa, ante el Valencia en Mestalla, perdió ante el Las Palmas, pero dejó una imborrable huella, en Chamartin ante el Norrkoping empataron a dos pero se metieron definitivamente en el bolsillo a la afición y la prensa española, que tituló lo siguiente: "Millonarios, auténticos artistas del fútbol asociado".

Por suerte para la afición española lo mejor estaba por llegar, puesto que en su enfrentamiento ante el Real Madrid plasmaron la belleza y la estética del fútbol sobre el terreno de juego, danzaron sobre el verde césped e hicieron honor a su apodo: "Ballet Azul". Millonarios pasó por encima del Real Madrid y venció 2 a 4 con goles de Di Stefano (2), Pedernera y Báez.

Finalmente cerraron su gira de cinco partidos con un empate ante el Sevilla que les permitió coronarse campeón del torneo "Bodas de Oro", del Real Madrid. La prensa no escatimó elogios y algunos de los titulares fueron: "Millonarios, el mejor equipo del mundo" - "Lo más grande que ha visto Madrid: Millonarios de Bogotá."

La mítica formación de Millonarios de Bogotá estuvo compuesta por: Cozzi, Zuluaga, Pipo Rossi, Pini, Soria, Ramírez, Mourin, Báez, Reyes, Pedernera y Di Stéfano.

Desgraciadamente para Millonarios y afortunadamente para el Real Madrid (que sufrió hasta tres derrotas ante el "Ballet Azul"), en 1953 se cerró el maravilloso ciclo de Millonarios, coincidiendo con la marcha al Madrid de Di Stéfano, la de los gauchos Reinaldo Mourin, Hugo Reyes y el "maestrico" Antonio Báez, que regresaron a su país de origen; la de los peruanos Ismael Soria, Alfredo Mosquera y el uruguayo Alcides Aguilera.

Pese a todo brillaron a gran altura en la Pequeña Copa del Mundo, donde Don Alfredo se enfundó por última vez la camisa azul (ante el Rapid Viena) y consiguió su cuarta estrella en el Campeonato colombiano.

BARCELONA vs REAL MADRID

Di Stéfano era una de las estrellas más cotizadas de la época y tanto en Italia como en España quería a toda costa firmar al futbolista, en Italia uno de los clubes más interesados fue el Torino y en España Real Madrid y Barcelona abrieron una vertiginosa carrera para contratar al futbolista.

En el Barcelona el encargado de intentar lograr el pase de Di Stéfano era Samitier, mientras que en el Madrid el encargado de cerrar la operación era Raimundo Saporta. Samitier se marchó a Argentina para hablar con Liberti mientras que Saporta tomó rumbo a Colombia para entrevistarse con Millonarios.

Ambos directivos cerraron la contratación, el Barça con River y el Madrid con Millonarios, teniendo en cuenta que los derechos FIFA los tenía River, todo parecía indicar que Don Alfredo acabaría en el Barcelona. Es más Di Stéfano viajó a Barcelona con su esposa Sara y llegó a enfundarse la elástica del Barça, pero Bernabéu siguió manteniendo que tanto derecho como River lo tenía Millonarios y no cejó en su empeño de contratar a la estrella argentina

Debutó con el Real Madrid el 27/9/1953 en un Real Madrid - Racing que acabó 4-1 en el que Di Stéfano marcó y comenzó la época más gloriosa del equipo madridista. El éxito del fichaje de Di Stéfano fue fulminante. El Real Madrid ganó la Liga, tras 21 años de sequía. El genial futbolista argentino fue decisivo para conquistar cinco veces la Copa de Europa. Su llegada desequilibró el fútbol europeo.

La ‘piedra filosofal’ de Bernabéu, fue Don Alfredo Di Stéfano, un jugador que inauguró una nueva era para este deporte. Por primera vez, se vio a un jugador total, que sabía desenvolverse en cualquier zona del terreno de juego con igual eficacia. La estrella madridista rompió con el prototipo de delantero clásico, que reduce su campo de acción al área. Se movía por todo el campo y el equipo giraba a su alrededor. Di Stéfano era el director de la orquesta, pero también el mejor solista.

Aquel legendario Real Madrid fue heredero de las mejores corrientes futbolísticas que fueron surgiendo con la evolución del juego, además de la inspiración y el trabajo de técnicos como Hogan que sentaron las bases para que el fútbol se convirtiera en espectáculo a orillas del Danubio.

Por otra parte aquel Real Madrid tenía la savia ‘magyar’ de Puskas, la sangre de Don Alfredo que aprendió a ser futbolista a la estela de una ‘Máquina’ conducida por Pedernera e idolatrando a otro genio como el “Charro” Moreno.

Un Real Madrid legendario que tuvo algo de ‘Wunderteam’, algo de ‘La Máquina’, algo de los ‘Mágicos Magyares’ y algo de aquel ‘Ballet Azúl’ de Millonarios. Todas las citadas influencias fabricaron aquella obra maestra

Fueron cinco Copas de Europa consecutivas, conquistadas entre 1956 y 1960, completando así un dominio abrumador en el fútbol español y europeo. El conjunto de Don Alfredo se ganó el respeto y la admiración en el mundo entero. Como era de esperar tuvieron el privilegio de hacerse con la primera edición de la Copa de Europa, cuya final fue disputada el 13 de junio de 1956 en el Estadio del Parque de los Príncipes de París.
 
El legado que dejó la “Saeta Rubia”, aquella que inspiró fue impresionante, además de su fútbol mágico, dejó tras el una interminable estela de títulos y goles: cinco Copas de Europa, (consiguiendo además dos subcampeonatos) y una Copa Intercontinental, ocho ligas (1953-54, 1954-55, 1956-57, 1957-58, 1960-61, 1961-62, 1962-63, y 1963-64) y una Copa del Rey (1961-62), siendo el máximo goleador de la liga en cinco oportunidades.

Jugó su último partido oficial con el Real Madrid fue el 27 de mayo de 1964 en una derrota por 3-1 contra el Inter de Milán por la final de la Copa de Europa.

SU ÚLTIMA CAMISETA: ESPANYOL DE BARCELONA

En 1965 jugó para el Espanyol de Barcelona, en el que disputó dos temporadas. Se despidió en 1967, en un partido homenaje del Real Madrid contra el Celtic de Glasgow.

En el minuto 13 Di Stéfano se quitó la cinta de capitán y se la entregó a Ramón Moreno Grosso, en medio de los aplausos de todo el Bernabéu.

En referencia a su marcha definitiva Don Alfredo ha citado en más de una ocasión: "No me costó colgar las botas, tomar la decisión de retirarme. Es ley de vida. Tenía muy claro que no quería verme arrastrándome por un campo de fútbol".

SU FACETA COMO ENTRENADOR
 
A su retirada de los campos de juego comienza su carrera como entrenador en el Elche, River Plate, Boca Junior y Valencia donde consigue el título de Liga tras 24 años de sequía. En su carrera como técnico consiguió un Campeonato Nacional con Boca Juniors, un Campeonato Nacional con River Plate, una Liga española y una Recopa de Europa con el Valencia y una Supercopa de España con el Real Madrid.
 

Reseña escrita por Mariano J. Camacho.

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