Me encontré este buen artículo en la página http://entribuna.com/ que reseña muy bien el flagelo de los revendedores en estos partidos tan decisivos y me parece importante publicarla:
"Por estos días de finales, clasificados y algunos fanáticos, que se suben en el bus de la victoria, es común ver a los hinchas con la cabeza, ojos y orejas pegadas a todos los medios y distribuidores, que anuncian la salida de la boletería para los juegos de sus equipos.
Largas horas de espera en una fila, páginas bloqueadas por la cantidad de usuarios, y teléfonos que resuenan al tono de ocupado, hacen parte de la odisea para conseguir la entrada del tan anhelado partido. Es más, desde pequeño, me he acostumbrado a ir al estadio –sin importar la hora, cola o clima- con la firme misión de llegar a casa con ese papel que conservo como un tesoro hasta el día domingo.
Pero los tiempos han cambiado. La tecnología ha llegado para “facilitarnos” la vida, y ayudar a que los verdaderos seguidores de los clubes, sean los únicos propietarios del ticket que casi por una ley pasional nos corresponde. Desafortunadamente, como suele suceder con el manejo del 90% de los servicios, prestados por terceros, siempre existirá un “por debajo de cuerda” que perjudica a los enfermos, pensionados, estudiantes y, en este caso, hinchas.
Nadie sabe… o a lo mejor todos lo saben, pero no se atreven a evidenciarlo, que, por una extraña razón, las boletas siempre terminan primero en las manos de los revendedores. Aquellos “chulos antifúltbol”, que sin importar el equipo del que sean hinchas –si es que son de alguno-, curiosamente siempre “compran” los tickets un día antes que el resto de los aficionados. De sus bolsillos, casi por arte de magia, aparecen numerosas entradas de todos los tamaños, formas, tribunas y colores; cuando, según algunos distribuidores aclaran, y hasta se enorgullecen de eso, que máximo se pueden dar cuatro boletas por persona.
Lo cierto es que estos señores llegaron para postularse como la antítesis del fútbol. Son unos usureros, que llevan con orgullo el cinismo en la frente; ya que nos les basta con quedarse con un “par de boleticas”, sino que tienen el descaro de ir a venderlas en los estadios, a precios totalmente descomunales, sin que ningún organismo de control los vigile.
Yo sé que es muy difícil pedirles a los aficionados que no recurran a pagar por el triple del valor, por ver a su equipo en una instancia definitiva. Pero piensen que somos nosotros mismos, los que les damos alas y les engordamos la billetera a estos mezquinos, a costa del nombre de nuestro club".
Artículo tomado de: http://entribuna.com/cronica-entribuna/revendedores-los-chulos-del-futbol

1 comentario:
Jejeje, muy chistosa esa canción.
Muy interesante tu analizes sobre los revendedores. Esto sí que es un problema muy difícil, por no decir imposible de resolver.
Gracias Diego por tus valiosos comentarios :)
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